sábado, 24 de agosto de 2013

Hay demasiadas pelotitas de plástico en mi pieza, muchas, tantas que no puedo ni caminar. Para llegar a mi cama tengo que hacer el esfuerzo descomunal de comprimir las pelotas detrás de la puerta para poder avanzar. No me molestarían si no fuesen tan rebeldes estas cosas, porque resulta que se están tratando de apoderar de mi ¡Lo que me faltaba! El otro día sorprendí a una metiéndose descaradamente por un hoyito de mi corazón mientras estaba dormida. No tendría ningún problema si estas fuesen orgánicas, pero no puedo dejar sintetizarme tanto, no podría definitivamente aceptar más plástico en mi cuerpo. 
Hace tiempo atrás descubrí un rastrojo de plástico en mi pulmón izquierdo, mi primer pedazo de plástico infiltrado. Luego descubriría muchos más entremedio, debajo y por encima. cada vez parezco más una figurita de acción que una persona blanda y con olores (Ya sean agradables o desagradables, e ahí los gustos) 
Bueno, no importa, confío plenamente en la Madre Naturaleza y su sabiduría ancestral. Por el momento no me queda más que ordenar mi pieza, barrer las pelotas, presionarlas todas hacinadas en el closet y abstenerme de sacar alguna prenda que haya olvidado en aquel lugar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario