Es el único lugar donde la oscuridad se abre hacia las copas cálidas, cristales que iluminan mi viaje con su estruendo.
La noche me conducía al naufragio y finalmente los rayos de los astros me encontraban en la costa.
Era feliz?
Era feliz como un aventurero, como quien nunca pierde la fe en su navío pero sufre el vértigo de la mar.
Feliz como quien se entrega al naufragio y a la oscuridad misteriosa, capaz de mostrar reverberaciones de belleza en el espacio vacío.
¿Por qué hay desamparo en la isla prometida?
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