martes, 15 de noviembre de 2016

Viéndolo

Ella podría ser mi amiga, a ella podría confiarle las ganas, podríamos reír juntas en la Juan XXIII mimetizadas en la bebida solemne. Podría darle a la loca impredecible el lugar desolado, lleno de atracciones esperando en desuso, ahí donde duerme de ambas la historia miserable, riendo y malabareando con nuestra pena extravagante. Si tan solo no me sintiera como un esperpento de la rabia que le profiero, por su luz inmanente que emite toda ella hasta en la tierra que la empolva, en las manchas que la envuelven, si tan solo mi mente cargara la sinceridad y claridad de su cuerpo, si tan solo supiera expresar de manera no tan burda mi abominable sintimiento, si tan solo yo no tuviese esta menguante noción de mi misma, quizás, sólo quizás ella podría seguir viéndolo a él, yo lo podría seguir disfrutando y tendría una amiga.

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